A tres días

En tres días voy a cumplir 50 años. No voy a hacer una revisión de mi vida. Eso tiene sentido para mí, pero no es una lectura interesante para otras personas. 
La gran pregunta es: ¿Por qué inicié este blog?

¡Tengo que explicar tantas cosas! Un punto me llevó al otro.
Por un lado, puedo decir que mi primer medio siglo estuvo signado por el viaje entre los libros. Creo que viajé más con las historias escritas que de una forma real. Es cierto que estuve en Alemania, Dinamarca, Luxemburgo, Francia, Inglaterra, Brasil, Uruguay y Paraguay, así como por diferentes zonas de mi país: Tucumán, Salta, Jujuy, San Luis, Neuquén, Santiago del Estero, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires.
Siempre fue mi sueño recorrer distintas rutas para meterme en cualquier pueblo que se me ocurriera. Me gustaba la idea de ir en un auto y de repente tomar un camino de tierra que me llevara a algún lado de ensueño o de abandono (sí, tengo que reconocer que me gustan los lugares tétricos o grises). También me interesaba la posibilidad de bajar en algún museo o parada que viera en medio de la nada. 
Sin embargo, nunca lo concreté, porque para eso necesitaba un auto y me parecía un gastadero de plata, ya que implicaba la compra del vehículo (que se devalúa desde el momento en que comenzás a usarlo), el pago de patente, seguro, nafta y tal vez cochera. Por ese motivo, tampoco aprendí a manejar. No veía el objetivo de aprender algo que después me iba a olvidar por no tener la oportunidad de practicarlo seguido.
Finalmente, a fines del año pasado, alguien me recomendó que aprendiera a manejar, porque "te abre la cabeza". De alguna forma, esa frase me impulsó. Quería aprender algo distinto. 
Y comencé con mi curso de manejo. 
Ahora quiero comenzar a manejar y realizar los viajes que se me ocurran. Cerca, lejos, cortos, largos, sin itinerario... 
Es iniciar un viaje nuevo y quizás a alguien le interese leer mis novedosas experiencias. Es escribir mi aventura.

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