Sin auto en la ruta
Este año no me fui de vacaciones. Quería mis clases de manejo, comprar un auto, festejar mi cumpleaños. En fin... todo no se puede.
Pero tenía que despejar mi cabeza antes de comenzar el año laboral a full (ya que mis actividades se iniciaron a principios de febrero).
En diciembre una amiga del barrio se mudaba a un pueblo en Entre Ríos y ya antes de que ella se fuera, incluso que tuviera asegurado el cambio, había contratado una empresa para participar de los festejos de un pueblo vecino.
Mientras viajaba en la combi, pensaba:
Cuando viaje con mi auto, voy a parar acá a comprar queso.
Al pasar por este lugar, me voy a meter ahí para conocer.
¡Qué buen sitio para sacar una reposera y sentarse a tomar mate!
Quizás este haya sido mi último viaje sin auto. O quizás no.
La cuestión es que disfruté de la Fiesta del Inmigrante Alemán en la Aldea San Antonio. Las festividades se iniciaron al mediodía con música y baile en la plaza, con diferentes stands de artesanías y comidas, cuyo cierre fue el desfile de las delegaciones de distintos pueblos. De ahí directo al Club Deportivo donde se desarrollaron la cena y el baile nocturno.
La especialidad: prode de lechón.
Música: polka y chamamé.
El pueblo es chico, pero recibe con enorme corazón a la cantidad de visitantes. Un lugar soñado para conocer.
¿Qué otros lugares conoceré este año?
Se escuchan sugerencias.
Pero tenía que despejar mi cabeza antes de comenzar el año laboral a full (ya que mis actividades se iniciaron a principios de febrero).
En diciembre una amiga del barrio se mudaba a un pueblo en Entre Ríos y ya antes de que ella se fuera, incluso que tuviera asegurado el cambio, había contratado una empresa para participar de los festejos de un pueblo vecino.
Mientras viajaba en la combi, pensaba:
Cuando viaje con mi auto, voy a parar acá a comprar queso.
Al pasar por este lugar, me voy a meter ahí para conocer.
¡Qué buen sitio para sacar una reposera y sentarse a tomar mate!
Quizás este haya sido mi último viaje sin auto. O quizás no.
La cuestión es que disfruté de la Fiesta del Inmigrante Alemán en la Aldea San Antonio. Las festividades se iniciaron al mediodía con música y baile en la plaza, con diferentes stands de artesanías y comidas, cuyo cierre fue el desfile de las delegaciones de distintos pueblos. De ahí directo al Club Deportivo donde se desarrollaron la cena y el baile nocturno.
La especialidad: prode de lechón.
Música: polka y chamamé.
El pueblo es chico, pero recibe con enorme corazón a la cantidad de visitantes. Un lugar soñado para conocer.
¿Qué otros lugares conoceré este año?
Se escuchan sugerencias.

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